Epifanía es una plataforma especializada en moda sostenible y upcycling textil, con enfoque en el activismo e impacto social. Dani Romero, su fundadora, conversó con NOLEBAJO sobre sus inicios, experiencias y motivaciones.
El país que más consume ropa en Latinoamérica es Chile, y hasta hace poco, no se hablaba mucho del tema. Daniela Romero, diseñadora, activista, creadora de contenido y productora de eventos sostenibles, hace algunos años está intentando cambiar esa realidad a través de su propia vereda, con una marca que fusiona su pasión por la moda con sus ideales.
Es así, como Epifanía hoy cumple un rol importante respecto a crear conciencia sobre las consecuencias de la industria textil en el medioambiente. A través de talleres, asesorías, conversatorios y muchas más iniciativas, la plataforma aporta a la educación y visibilización de una temática que, desde su punto de vista, hoy es poco conversada.
Inicios y transformación
“Cuando entré a estudiar Diseño en la Universidad de Valparaíso, busqué trabajar en el área textil, porque era lo que me gustaba”, recuerda Dani. “Entonces llegó el momento en que empecé a investigar sobre la industria y me di cuenta de que no era como pensaba. Todo el glamour y las pasarelas fabulosas que me habían llamado la atención de niña tenían un lado oscuro”.
“Supe eso y hubo un quiebre, el antes y después de mi vida: Me explotó la cabeza con esa información y quise hacer algo al respecto. Me replanteé todo y desde ahí empecé a difundir información”, cuenta.
Más adelante, a finales del 2020 el contexto social fue otro impulso importante: “Cuando me quedé sola en Epifanía porque mi compañera se fue de intercambio, empecé a comprar telas y a hacer ropa, pero como me iba dando cuenta de lo que pasaba, no me estaba haciendo sentido lo que hacía y me di un tiempo. Luego vino el estallido social, y como tenía tantas ganas de cambiar el mundo en ese momento, pensé en cómo aportar”.
Fue así, como la marca creada por Dani junto a una compañera de universidad para rescatar prendas, intervenirlas y luego venderlas, se fue convirtiendo en la plataforma que es actualmente: Un proyecto que transforma residuos textiles en productos, mientras brinda oportunidades laborales.
¿Qué te motiva a continuar actualmente?
“Yo creo que lo más importante y por lo que no me he rendido hasta el día de hoy es por tener mi propósito claro”, nos contó. “Por supuesto que he pasado por fases de desmotivación, pero recuerdo que necesito que todas las personas sepan lo que sucede. Eso me da la motivación y el impulso.
“Con esta realidad donde todo es tan inmediato y que es más fácil comprar ropa y listo, me esfuerzo en que mi trabajo sea desde la concientización”.
“Creo que no es tan alocada la idea que tengo, como de querer ser un referente, no como Daniela, sino más bien que la causa que llevo. He encontrado a mucha gente en el camino y entre todos nos hemos impulsado a poner el Upcycling como referente latinoamericano o local”.

Aprendizajes que Dani destaca
- “Siempre puedes aportar desde tu vereda y hacer de a poquito el cambio. Primero a nivel individual, para que luego se vaya generando de forma colectiva”.
- “Nunca se va a ser 100% sostenible, pero sí podemos ir sumando escalones”.
- “Hay que involucrarnos, ver las etiquetas de las prendas, ver dónde están hechas y de qué formas”.
- Sobre llevar un emprendimiento: “Hay que ir estudiando acerca de las distintas áreas que conlleva llevar un negocio y también ser súper diligente contigo. Yo he trabajado la constancia, ponerme mis propios horarios y hacer mi planificación, por ejemplo”.
El enfoque social de Epifanía
“El año pasado (2023) me adjudiqué un proyecto CORFO, que me permitió llevar los talleres a un paso más profesional: Hice la primera capacitación laboral para emprender en Upcycling y lo hice en el Centro Penitenciario de La Serena con un grupo de internas, que se quedaron trabajando conmigo después”.
Si bien comenta que desde los inicios se vinculó con el medioambiente, el área social también era algo que le preocupaba: “Hasta antes de eso no me había podido hacer cargo porque no podía darle trabajo a otras personas, pero esa oportunidad me permitió involucrar ese ámbito”.
“Fue maravilloso sentir que lo estaba logrando”, recordó.
Así, con ese empuje, Dani deja el mensaje de no rendirse, aunque a veces las metas parezcan imposibles: “Si se puede, pero hay que ser constante, no se van a dar las cosas solas. Hay que aprender de todo un poco y aceptar que puede ser un largo camino.
